Testimonios

Hno. Juan Jose Martínez

Pertenecer a una iglesia como la nuestra es muy interesante.  Llegué  a IBG hace 16 años, prácticamente recién convertido.  Mi contacto con la iglesia se dio por medio del ministerio de educación.  Con 22 años y después de haber dejado atrás dos preparatorias inconclusas y varios años sin estudiar, el Señor me permitió llegar aquí para reiniciar mis estudios y comenzar a congregarme en esta amada iglesia.  Tengo recuerdos muy frescos aun de los primeros servicios de predicación y enseñanza. El primer mensaje que escuché fue del Hno. Luis Molina un domingo por la tarde en el mes de agosto del 2000. (Gracias a Dios, que sigues aquí hermano).  Por aquellos años el pastor Julio Montes estaba predicando una serie del Evangelio de Juan y si algo captó mi atención fue la manera dedicada y sistemática de enseñar las Escrituras.  Yo estaba acostumbrado a enseñanzas donde íbamos de un lado a otro en Biblia sin tocar de manera detallada el texto, así que cuando comencé a escuchar este tipo de predicación, la que ahora conocemos como predicación expositiva, sentí que había encontrado un manantial inagotable de fresca enseñanza y aplicación práctica de lo que aprendía.  En poco tiempo vi como el Señor trataba con mi vida de manera específica mientras escuchaba a uno y otro hermano predicar.  Dios usó en mis primero años como creyente para edificar mi fe a muchos predicadores en quienes yo podía apreciar un celo y dedicación por enseñarnos la palabra de Dios.  No mencionaré nombres porque no quiero omitir a ninguno de ellos, pero les puedo decir que aún los escuchamos predicar en nuestro púlpito.  Agradezco al Señor por haber dado a estos hombres el don de la enseñanza y porque ellos, como Pablo, nos han anunciado “todo el consejo de Dios”.  (Hechos 20:27)

Al principio mencioné  que ser parte de esta iglesia es muy interesante, y en verdad lo es.  Es interesante porque somos grandemente bendecidos con la enseñanza de la Biblia.  Recursos como la Facultad de Teología, el Instituto Bíblico Oremundo, los programas de discipulado y por supuesto la exposición desde el púlpito son valiosos recursos por los cuales debemos estar agradecidos con el Señor por ponerlos a nuestra disposición. Son recursos de los cuales debemos echar mano, no solo con la idea de llenarnos de datos e información, sino por la maravilla de conocer a Cristo en las páginas de las Escrituras.  Estoy convencido de que en mi vida, la enseñanza y la obra del Espíritu de Dios  mientras escucho la palabra expuesta ha hecho la diferencia.

Nunca imaginé, hace 16 años,  que el Señor me daría la oportunidad de enseñar aquí.  Aprecio mucho la oportunidad que se me ha confiado de poder ser parte del rol de predicadores.  Aún tengo mucho, muchísimo que aprender.  Cada vez que enseño me siento tan incapaz y humillado que me hace aferrarme más a Cristo.  Mi oración es como la del Salmista “Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu Ley” (Salmo 119:18) y que Jesús haga conmigo, y con mis queridos hermanos de IBG,  lo que hizo con los discípulos en Lucas 24:45 “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras.

Ser parte de IBG ha sido una experiencia edificante y retadora.  Mi conocimiento y crecimiento en Cristo ha sido gradual, no soy todo lo que debo ser todavía, pero este viaje que inició hace 16 años cambió mi vida y deseo que en los años que el Señor me permita vivir, El desarrolle en mi un deseo de buscarle como el del Salmista (Salmo 119:10), y que juntos como iglesia nos unamos a los discípulos en el camino a Emaús, mientras Jesús, “comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”.

 

Familia Pecina Sanchez

Como Dios nos llevó al Ministerio de Educación…

Cuando me embaracé me sentí la mujer más bendecida. Yo era muy feliz y creía que estaba haciendo lo mejor para mi familia. Al verlos crecer y empezar a descubrir todo lo que ellos enfrentarían en este mundo tan lleno de maldad y desinformación, lejos de una vida cristo-céntrica, mi vida se vio frustrada y sentía que cada vez era más difícil llevar a cabo su educación. Fue cuando Dios puso en mi corazón la necesidad de buscar una escuela cristiana. Al principio no sabía si quiera si existía tal educación, pero yo tenía ese deseo.

Al pasar el tiempo mi niña Valentina empezó a asistir a una escuela pública, después mi niño Diego asistía a la escuela y yo sin respuesta en mis oraciones, (según yo).

En octubre del 2014 pudimos cambiar de carro y por tal motivo estuve sin carro alrededor de 15 días, en los cuales mi esposo me llevaba para dejar a los niños a la escuela y después me dejaba en el trabajo. En uno de esos días mi esposo no pudo dejarme en el trabajo y tuve que tomar un camión, pero lo tome equivocado, entonces cuando voy en el camión (yo iba muy molesta) se paró en la esquina de la escuela y empecé a ver mucha gente y no me explicaba que había hasta que el camión avanzó y veo que dice: Escuela Cristiana… mi corazón se quería salir de emoción de ver que había encontrado lo que tanto había pedido a Dios.

Pasaron algunos días y nos entregan por fin el carro. Lo primero que hice fue buscar la escuela, pero no la encontré… me perdí… no supe dónde estaba la escuela, me puse muy triste, pero con la esperanza de que ya sabía que existía lo que yo quería.

Paso el tiempo y como en el mes de mayo ni concuña que trabaja en un colegio me dijo: que crees, en la escuela tengo una alumna que me platico llorando que ella no quiere estar en el colegio, que se quiere regresar a donde ella estaba y que le pregunte: en cual estabas? y ella le dice en un  colegio cristiano que se llama ICLA y me dice mi concuña, buscarlo en internet; pues al día siguiente lo busque y era el colegio que no había encontrado meses atrás, volví a emocionarme y hablé para pedir informes y como ya casi terminaba el ciclo escolar espere para inscribirlos. En ese tiempo el papá de mi concuña nos dice: hay un colegio donde tienen una orquesta impresionante, tocan los instrumentos con una excelencia… y le preguntamos, cual es el colegio? Y nos dice se llama ICLA, otra vez ahí estaba ICLA, fue cuando dije esto es obra de Dios, él quiere que mis hijos estén ahí.

En el mes de julio los voy a inscribir e invite a mi otra concuña que es cristiana. Yo venía muy convencida de lo que quería hacer y ella solo me dijo: esto que haces no está bien, los niños los estas encerrando en una burbuja y ellos deben saber del mundo, en esta escuela te los van a orientar mal. Yo no creía todo lo que me decía si ella es una mujer con muchos años en el “evangelio”, yo solo lo conteste: yo no quiero excluir a mis hijos del mundo, yo quiero que ellos tengan bases cristianas firmes y poder enfrentar al mundo.

Doy gracias a Dios por haber escuchado mis oraciones y conceder que mis hijos asistan a esta escuela.

Yo solo le pedí a Dios una escuela cristiana, pero Él en su infinita misericordia no solo me concedió eso sino también nos dio la bendición de conocer la iglesia IBG, nos dio hermanos que apreciamos mucho y nos dio un Pastor que nos guía en su palabra.

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

Isaías 55:8-9